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Hace un par de semanas llegaba a las carteleras “Asesinato justo”, cinta en la que se veían las caras dos grandes nombres del mundo del cine: Robert De Niro y Al Pacino (aunque actualmente vivan de las rentas pasadas, no hay duda de que su carrera está plagada de trabajos brillantes). Ahora se estrena “El reino prohibido”, filme que reúne a otras dos estrellas, en este caso de la cinematografía oriental: Jackie Chan y Jet Li. Ambos tenían ganas de colaborar de forma conjunta en una película, si bien han optado por hacerlo en una producción familiar, algo que seguramente decepcionará a sus múltiples seguidores (personalmente, prefiero este tipo de proyectos antes que vacuidades como “Hora punta 3″ o “El único”, títulos en los que hubiera sido mejor que no participaran).
La película es una adaptación muy libre y descafeinada de “Viaje al Oeste”, una obra clásica de la Literatura China. En ella nos encontramos a un jovenzuelo al que le entusiasma el cine oriental, en concreto el que décadas atrás hacía en Hong Kong la mítica compañía Shaw Brothers (ahí está esa clara y magnífica referencia en los títulos de crédito iniciales del filme). Jason, que así se llama el adolescente, encuentra un cayado en una tienda situada en el barrio chino, siendo transportado en el tiempo y en el espacio hasta unas tierras en las que gobierna el señor de la guerra de Jade. Allí tendrá que devolvérselo a su propietario, el Rey Mono, contando para ello con la ayuda del borracho e inmortal Lu Yan, de un misterioso monje y de una joven que busca venganza.
elreinoprohibido-fugazpasatiempo.gif“El reino prohibido” es un pasatiempo fugaz pero excesivamente manido, de tal modo que no hay que ser muy avispado para intuir cómo se desarrollarán los acontecimientos del relato. Así, su estructura se basa en una serie de secuencias de acción que se combinan con otros pasajes más relajados en los que los personajes recitan unos diálogos un tanto sencillos, añadiéndose a todo ello las consabidas escenas en las que Jason recibe un adecuado adiestramiento para así poder enfrentarse a sus enemigos (se trata, sin duda, de la parte menos atractiva de la historia, siendo incluso hasta aburrida, sobre todo porque a estas alturas ya resulta cansino toparse con este tipo de propuestas en las que se aborda con superficialidad la relación entre un mentor y un alumno). El humor y la aventura se combinan con cierta dignidad, si bien da la impresión de que se podía sacar un mejor resultado de semejante material.
La realización de Rob Minkoff es bastante aceptable, especialmente si la comparamos con la de ciertos directores que, en teoría, son unos “expertos” en el asunto. Eso sí, no nos libramos de la utilización de la cámara lenta, un recurso que, bajo mi punto de vista, estropea las coreografías del aclamado Yuen Wo Ping, cuya calidad es, no obstante, inferior a la de otras que ha confeccionado para las múltiples películas en las que ha colaborado en los últimos años. Cabe destacar la fotografía de Peter Chau, sobre todo en escenarios naturales, y la resultona banda sonora del poco conocido David Buckley. Respecto a los intérpretes, Jackie Chan y Jet Li están más que correctos en sus dobles papeles, aunque no se puede decir lo mismo de Michael Angarano, que no posee el carisma necesario como para actuar a su lado (algo que, por cierto, no les sucede a Collin Chou y a Liu Yifei). En definitiva, una liviana cinta familiar que quizás horrorice a todos aquellos que esperen encontrarse con una nueva “Tigre y dragón”, “Hero” o “La casa de las dagas voladoras”.
Evaluación: [4 de 5 Estrellas!] |
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